Buenas prácticas para una alimentación sostenible

Buenas prácticas para una alimentación sostenible

Los cambios en la dieta mejoran la salud y previenen enfermedades, pero también ayudan a disminuir el uso de recursos naturales y cuidan el medio ambiente. Esto es a lo que llamamos la “huella medioambiental”.

Nuestro planeta sufre y por eso es importante tomar conciencia del impacto negativo que generamos en él con nuestras acciones cotidianas.

La población mundial crece a un paso acelerado. La agricultura genera un impacto medioambiental en la producción, transformación y distribución alimentaria que potencian la contaminación, las emisiones de gases de efecto invernadero, la degradación de la tierra y la pérdida de biodiversidad, entre otros efectos.

Ante la limitación de los recursos hídricos y terrestres, es necesario gestionar un cambio alimentario que no sólo contribuya a la seguridad alimentaria para el crecimiento previsto de la población, sino que además asegure el cuidado de nuestro planeta.

¿Qué es la alimentación sostenible?

Es un modelo de alimentación cuyo objetivo es afrontar las preocupaciones de salud y ambientales asociadas a la producción y consumo de alimentos.

Beneficios de este modelo:

  • Garantizar la salud de las personas
  • Promover la producción y consumo responsables
  • Reducir el impacto ambiental
  • Luchar contra el cambio climático
  • Respetar la cultura y la biodiversidad 
  • Proteger los ecosistemas terrestres y la vida submarina.

Este tipo de alimentación es responsable, sostenible y ética, tanto a nivel local como global con el entorno y con el resto de seres vivos del planeta. Prioriza los alimentos poco procesados, locales y de temporada, respetando el medioambiente.

Sostenibilidad en consumo alimentario

¿Qué buenas prácticas podemos incorporar para llevar una alimentación más sostenible?

  • Revisar las proporciones entre alimentos animales y vegetales en nuestros platos:
  • Priorizar  el agua en las bebidas que consumimos
  • Disminuir el consumo especialmente de bebidas embotelladas.
  • Reducir la cantidad de alimentos ultra procesados y de aquellos que usan plástico para envasarse.
  • Comer menos carnes rojas y procesadas.
  • Consumir más productos locales, de temporada y mínimamente procesados.
  • Aumentar el consumo de leguminosas y de frutos secos como fuente de proteína vegetal.
  • Incrementar el consumo de frutas y hortalizas.
  • Consumir más cereales y alimentos ricos en almidón.
  • Mantener el consumo de lácteos.
  • Planificar las comidas. Aprovechar lo que sobró para armar otro plato. Comprar o preparar los alimentos necesarios para evitar el desperdicio.

Es importante promover una alimentación suficiente, completa, equilibrada, satisfactoria, segura  y adaptada a las necesidades de cada consumidor, teniendo en cuenta al entorno.

Trabajar cada día para para lograr y mantener la  transformación global del sistema alimentario, en beneficio del medio ambiente y también nuestro. Apostar a una alimentación sostenible y saludable es invertir en salud.

Fuentes consultadas: Universidad Oberta de Catalunya, España

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